Ellas es Liz, la conocí en el GAM, su madre es Esther, una mujer de sonrisa, dulce, sincera, que durante años la he saludado, sin profundizar más en que un saludo en la calle de dos desconocidos, que se topan casualmente en varias ocasiones, y que hoy tuve la oportunidad de darme un tiempo para conocer y conversar.
Esther, no quiso que la grabara, su razón era entre una vergüenza adquirida y a la vez, la sensación de un cúmulo de historias que no le permiten ser profundamente ella.
Hablamos de la sociedad actual, de la violencia, cómo nos relacionamos hoy en día. Situación que la llevó a recordar y contarme del día en que un skater pasó por el lado de ella en la calle Villavicencio y la botó al suelo, teniendo como consecuencia de aquello que volaran sus dientes al golpearse contra la acera, creo que es una herida que tiene en su corazón, aquello que le sucedió aquel día, ya que hay cosas que le hicieron cambiar a partir de ese momento. Me cuenta que le cuesta pronunciar algunas palabras con la prótesis que tiene quizás.
Back to Top